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Tratamiento de las úlceras arteriales

La aparición de una úlcera isquémica es ya de por si signo de mal pronóstico, e indicativo de una patología arterial obstructiva en fase avanzada (estadio 4 de la clasificación de Fontaine).

 

Para su diagnóstico es fundamental realizar una completa historia del paciente, explorar los pulsos en el miembro afecto y practicar las pruebas complementarias necesarias, generalmente la arteriografía de miembros inferiores es imprescindible.

 

El excesivo consumo de cigarrillos y la diabetes son los principales desencadenantes de estas patologías, por tanto la prevención y la educación sanitaria son imprescindibles. Suelen ser muy dolorosas y con gran tendencia a infectarse. Su aparición es motivo de consulta urgente en centro hospitalario, siendo los criterios de mal pronóstico los siguientes:

- Sobreinfección, con agrandamiento de la lesión y aparición de esfacelos húmedos.
- Aparición de necrosis.
- Incremento del dolor de reposo.
- Fiebre. Sin una revascularización que restaure la circulación arterial, las posibilidades de curación son mínimas, aumentando las de amputación.

La realización de una arteriografía es necesaria para establecer el nivel de obstrucción y valorar las posibilidades quirúrgicas.

Como medidas generales:
1. Mejorar en lo posible el estado general del enfermo, controlando patologías concomitantes como la diabetes o la hipertensión.

2. Tratar activamente el dolor.

3. Se promoverá el reposo de la pierna afectada.

4. Evitar en lo posible el pendular el miembro en la cama para evitar el edema.

5. Proteger la úlcera del medio externo y de los traumatismos, evitando vendajes compresivos y esparadrapos sobre la piel.

6. Elevar unos quince grados el cabecero de la cama.

7. Dieta adecuada.

8. Ayudar en el abandono enérgico del hábito tabaquico.

9. Administrar medicación vasodilatadora prescrita.

 

Como medidas locales:

El objetivo de la cura local es mantener la úlcera en las mejores condiciones antes de que el paciente reciba el tratamiento medico-quirúrgico que precise según su situación.

1. Para la cura, procurar un ambiente agradable y cómodo.

2. Administrar analgésicos prescritos previos a la cura.

3. Explicar al paciente nuestras medidas a tomar.

4. Retirar con suavidad los vendajes previos.

5. Lavar el pie con agua y jabón.

6. Limpiar la úlcera con suero fisiológico suavemente, eliminando todo resto de exudado.

7. En lesiones isquémicas -necrosis secas- de tejidos a revascularizar "miembros sin pulso" es mejor mantener un ambiente seco aplicando un antiséptico, y no siendo muy agresivos intentando desbridar, ya que las posibilidades de necrosis húmeda y por lo tanto de sepsis y necesidad de amputación aumentarían.

8. Tratar lo antes posible con antibioterapia si hay signos de infección local o celulitis perilesional tras tomar cultivo.

9. No usar apósitos oclusivos.

10. Según la situación de la úlcera, estarían indicados, hidrogeles, alginatos, hidrofibras de hcl o apósitos de plata.

11. Tratar la piel perilesional con un producto barrera.

12. No usar vendajes compresivos ni elásticos.

13. No hay evidencias consistentes para determinar la elección de un agente tópico en las ulceras arteriales.

14. El uso de la terapia con oxígeno hiperbárico es una alternativa avalada por algunos estudios de investigación Decir por último que tras una adecuada revascularización las úlceras isquémicas suelen tener una buena respuesta a cualquier tratamiento tópico que mantenga un ambiente aséptico y que favorezca la cicatrización. Cuando el pronóstico no es bueno, la amputación según el nivel, suele ser necesaria.

 

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HIPERBARICA DEL VALLE