Inicio

Consecuencias vasculares de la obesidad, éstasis venosa y úlcera varicosa

La obesidad es una epidemia global con alrededor de 300 millones de personas obesas en el mundo. Existe incidencia creciente que asegura que la obesidad se relaciona con enfermedades vasculares y de la piel.

 

Las consecuencias adversas de la obesidad son significativas e incluyen incremento del riesgo de diabetes y enfermedades vasculares.

 

Un paradigma emergente es que las alteraciones metabólicas ocasionan desbalances inmunes y la obesidad contribuye a ambas enfermedades inflamatorias.

 

La piel esta influenciada por la ganancia de peso y la obesidad predispone a los individuos al de desarrollo de condiciones vasculares. Estas incluyen éxtasis venosa, úlceras varicosas, linfedema principalmente.

 

El incremento de la masa abdominal deteriora el drenaje venoso de los miembros inferiores, causando dilatación de las venas y deterioro de la función valvular. Al acumularse la sangre, se ocasiona pasaje de fluidos y eritrocitos dentro del tejido subcutáneo originando la apariencia característica de la pigmentación por éxtasis. La hemoglobina liberada dentro del tejido puede ocasionar una reacción inflamatoria, causando inicialmente, dermatitis por éxtasis, posteriormente erosión superficial de la piel y finalmente el desarrollo de la ulcera varicosa, que se presenta generalmente en la parte media del tobillo o pierna.

 

La obesidad predispone al desarrollo de una úlcera varicosa, y el riesgo de ulceración se correlaciona con el grado de éxtasis venosa.

 

La dilatación venosa se acompaña de un fallo o incompetencia de la válvula, lo que origina un reflujo y una hipertensión venosa que en casos graves y mantenidos, produce una descompensación tisular, y cuya última consecuencia es la  ‪#‎úlceravaricosa‬.

 

En cuanto a los tratamientos, antes de proceder a un TX quirúrgico hay que tener en cuenta circunstancias tales, como que no todas las varices requieren intervención.

 

Y en cuanto a las recomendaciones para prevenir o retrasar la aparición de las varices, se recomienda evitar en lo posible la vida sedentaria, utilizar medidas de compresión decreciente, masajes suaves ascendentes, siempre en dirección del corazón y una dieta equilibrada, aumentando la ingesta de proteínas y vitamina C, no fumar, elevar de diez a quince centímetros la cabecera de la cama y usar calzado cómodo.